lunes, 17 de agosto de 2009

Adjetivos y polémicas


Gracias al arzobispo Héctor Aguer, que calificó de «neomarxista» y «totalitario» al manual de educación sexual elaborado por el Ministerio de Educación, el texto logró ascender, en la consideración de los medios, a la categoría de «polémico». «El polémico manual llegó a 5.000 docentes», decía, por ejemplo, en su edición del viernes 31 de julio, el diario La Nación, y para que no quedaran dudas, agregaba el adjetivo «controvertido». Del mismo modo se refirieron a este documento otros medios.
Asegurar que el manual es polémico no es lo mismo que decir que la Iglesia lo objeta. En el primer caso, se sugiere que el problema está en el propio texto, que por sus características («autoritarismo», «feminismo», «marxismo») sería digno de recibir cuestionamientos o suscitar polémicas. La segunda formulación, en cambio, deja en claro que es la Iglesia la que tiene un problema con el documento, y que ha sido esta institución la que decidió entablar una polémica que algunos medios pretenden universalizar. Así, con el simple recurso a un adjetivo, se puede expresar toda una visión del mundo. Un lector atento podría preguntarse: ¿por qué habría que considerar polémico al manual y no a alguien que, como monseñor Aguer, considera que la educación sexual es «la reivindicación del derecho a fornicar lo más temprano posible y sin olvidar el condón»?.

Revista Acción Nº 1032, segunda quincena de julio de 2009

Datos personales

marina.garber@gmail.com

Buscar este blog

Seguidores